La escritura transforma

Muchos de ustedes saben que la escritura es parte vital en mi vida. He atravesado muchas situaciones difíciles y hoy puedo decir que sin la escritura no hubiera podido salvarme.

Estuve muchos años acompañada por mi psicóloga, tengo un par de amigas incondicionales, un excelente compañero de vida y dos hijas maravillosas que me supieron escuchar, apoyar y sostener en momentos complicados. A todos ellos les estoy muy agradecida y amo que formen parte de mi historia, pero no siempre es suficiente para nuestras complejidades internas poder superar las heridas mortales que nos van marcando el camino. Muchas situaciones complejas nos llevan a emociones que no son fáciles de compartir y elegimos callar. Callamos hasta que nuestra mente se transforma en una bomba a punto de estallar. Estamos repletos de pensamientos que insisten en dejarnos perdidos en medio del caos. No sabemos cómo silenciar esas palabras que parecen transitar en círculo, a velocidades imposibles de frenar. Existen emociones que nos atraviesan de lado a lado, nos cruzamos con monstruos, sombras o simplemente personas que no vibran en las mismas energías nuestras y pasan atropellando todo, vaciándonos, dejando huellas tan profundas que nos cuesta una vida poder cicatrizar.

En todos esos momentos en que la vida parecía pender de un hilo, tuve la suerte de tener una lapicera a mano y un pedazo de papel para poder plasmar todo lo que mi mente rumiaba. Entender que al escribir mis emociones podía organizar mis pensamientos fue lo que me llevó a indagar en esto que hoy es mi pasión y es la terapia a través de la escritura.

Ana Frank comienza a escribir su diario con estas palabras: «Espero poder confiártelo todo de un modo como no he podido hacerlo hasta ahora con nadie, y espero que seas un gran apoyo para mí«. Escribir salva la mente de una persona, puede sacarla de un desierto y llevarla a un oasis en un instante. Hay muchos ejemplos en la historia de la escritura que confirman estas -palabras: Isabel Allende cuando escribió «Paula» pudo atravesar el dolor por la muerte de su hija ; Jorge Luis Borges en su cuento «Funes, el memorioso» logró vencer el insomnio; Goethe en su obra «Las penas del joven Werther » atravesó el dolor provocado por un amor imposible; el libro «Diarios (1847-1894)» de Tolstoi, donde el autor nos cuenta la lucha que atravesó consigo mismo y con su entorno por su personalidad seductora y llena de contradicciones. Y así, podemos nombrar a muchos autores más que lograron exorcizar sus demonios internos a través de la escritura.

Eso sí: Escribir es un viaje de ida.

La escritura como terapia permite que esos pensamientos que van y vienen en una carrera frenética, circular y agotadora no se adueñen de nuestra paz mental o mejor dicho de nuestra salud mental. Las palabras que se atropellan en la mente, incansables, saltando de un instante al otro, suponiendo planteos diferentes, donde un pensamiento mas fuerte toma la delantera hasta que llega otro con mas poder y así, sin darnos tregua nos van llevando al final del día en una carrera agotadora cuya meta es un fuerte dolor de cabeza, mal humor e insomnio. Entonces vienen las pastillas para dormir, la música suave, las frecuencias vibratorias, la respiración pausada para intentar descansar un poco y muchas veces sin ningún resultado. Nos quedamos atrapados, enjaulados en nuestro propio universo mental, impidiéndonos darnos cuenta de nuestro propio caos.

Aprender a gestionar esos pensamientos nos permitirá tener claridad de ideas, ser más resolutivos, gestionar mejor nuestro tiempo y tener una mejor salud mental. Podremos focalizar más rápido el problema por ende tendremos una respuesta más efectiva y certera. Para lograr esto debemos materializarlo a través de la escritura. ¿Cómo? Identificando la emoción más intensa y poniéndola por escrito en un cuaderno o diario íntimo. Esto les permitirá ser más reflexivos y darle una dimensión real a lo que les preocupa. Entonces se darán cuenta que los monstruos no eran tan grandes, que las distancias eran más cortas y las heridas menos profundas.

Ejercicios para aprender a gestionar las emociones

EJERCICIO N°1 MODELAR LA MENTE

Este es un ejercicio basado en la teoría neurológica que explica que las palabras que utilizamos con mayor frecuencia moldean nuestra mente. La negatividad de nuestros pensamientos está arraigada por la cantidad de palabras con significado negativo que utilizamos al día. Cada vez que decimos que no podemos hacer algo estamos señalando un objetivo y poniéndolo fuera de nuestro alcance. Según la programación neuro lingüística (PNL), el lenguaje que usamos ejerce una fuerte influencia sobre nosotros. Si decimos que no podemos hacer algo nos estamos limitando, estamos coartando nuestras posibilidades de acción y atentando contra nuestra autoestima.

Para revertir este comportamiento, van a buscar un lugar y una hora en el día en que puedan escribir tranquilos, solos, y sin interrupciones (ni siquiera el celular cerca). En un cuaderno destinado para esta terapia, deben escribir y responder con honestidad absoluta, lo siguiente:

Cuántas veces al día y bajo qué circunstancias me repito mentalmente:

No puedo hacer ….

No voy a poder …..

Soy un desastre haciendo …

No voy a llegar nunca a ….

Nadie me va a querer porque ….

Soy incapaz de ….

Una vez respondan todo lo que conforma ese dialogo interno, van a tomar las mismas frases y las van a escribir de manera positiva y con un lenguaje creíble en su escucha interna. Al terminar, tomarán consciencia de las veces en que establecen diálogos irrespetuosos y poco tolerantes con ustedes mismos.

EJERCICIO N°2 VENCER LOS MIEDOS

Marie Louise von Franz dijo: «Convertir a la sombra en amigo o en enemigo depende, en gran medida, de nosotros. De hecho, con ella ocurre lo mismo que con cualquier ser humano: a veces cedemos, otras resistimos y otras somos amorosos según requiera la circunstancia. La sombra solo se convierte en algo hostil cuando la ignoramos y no la tenemos en cuenta».

Tomar consciencia de nuestras limitaciones es importante para poder superarlas. Reprimir lo que no nos gusta, solo disfraza la realidad y tarde o temprano el disfraz termina cayendo.

En el mismo cuaderno van a identificar los pensamientos limitantes que se repiten una y otra vez cuando se les presenta una oportunidad de cambio. Pensamientos que tienen que ver con no aceptarse como son, con la inseguridad en el momento de tomar acción, inseguridad que muchas veces está disfrazada de pereza, o la envidia cuando alguien logra algo que ustedes aún no pudieron alcanzar.
Ser honestos al escribir estas respuestas puede ser doloroso pero les permitirá ver con claridad cuales son los pensamientos que les impide avanzar hacia sus objetivos.

EJERCICIO N° 3 MEREZCO LO MEJOR

Cuando tenemos nuestra autoestima baja, no creemos merecer que nos traten bien. Rechazamos a las personas que nos ofrecen buen trato, e incluso los ridiculizamos. En estos casos suele primar el miedo a ser abandonados a la necesidad de sentirnos acompañados. Pero nuestro inconsciente nos juega una mala pasada y estamos continuamente tratando de agradar al otro, anulando quienes somos en realidad.

Merecemos lo mejor. No debemos conformarnos con menos. Nadie es mejor ni peor. Para tomar consciencia de esto escriban y respondan las siguientes preguntas en el cuaderno:

¿Cómo quiero que me traten las personas?

¿Qué estoy dispuesto a soportar y por qué? ¿Hasta cuando?

¿Qué pierdo si la persona que me trata mal se va de mi vida?

Todos podemos con nosotros mismos, solo debemos darnos la oportunidad de demostrárnoslo.

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