Inconexos

 Algo en mi me ha llevado a amarte toda la vida. El problema es que la vida ha pasado tan rápido que aun hoy me encuentro en ese laberinto del tiempo inconexo, que no logro acomodar.

Éramos muy jóvenes y no supimos cómo se manejaba el amor. Nos herimos hasta quedar al rojo vivo. Y nos abandonamos por egoísmo o por orgullo.

Ambos teníamos huecos en el alma. Cicatrices obesas y profundas que acomodábamos donde mejor cabían. Pedimos mucho el uno al otro y entregamos demasiado.

Nos quemamos, nos asfixiamos, nos abandonamos.

Y crecimos en caminos rotos.

Hoy escribo para nombrar mis silencios cuando se agolpan en el pecho, para vestirme de dolor con el disfraz que mejor llevo: palabras cosidas cubriendo infinitos remiendos.

Escribo tratando de encontrar ese tiempo eclipsado entre lo que fue y lo que palpo detrás de cada momento.

Escribo en nombre de las ausencias que se desmoronan dentro.

No se puede renacer sin haber vestido de dolor.

Y este dolor es tan intenso…

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