Recuperarnos

El valor de poder vernos

Todos somos una construcción en cadena de historias que vamos enlazando desde el día en que nacemos. Cada situación va sumando experiencias y cada experiencia nos va haciendo crecer.

Crecemos y descartamos más de la mitad de las historias con las que fuimos conformándonos para dar paso a las historias que seguimos sumando cada día. Sin embargo, recordarnos de vez en cuando desde donde venimos hace que no perdamos el foco de hacia dónde vamos.

La escritura emocional, en sus diferentes ejercicios, logra traernos esos caminos por donde transitamos para no olvidar cómo hemos ido forjando nuestras emociones por ende cómo hemos ido forjándonos.  

Muchas veces desechamos recuerdos, descartamos vivencias, las trasladamos al sótano de nuestra mente porque las consideramos innecesarias en nuestro día a día, quizás por miedo, quizás por dolor. Pero existen vivencias que no nos dejan, momentos que se resisten a entrar en el olvido, experiencias que regresan una y otra vez, recordándonos lo que perdimos, haciéndonos tomar conciencia de lo que negamos en su momento y hoy nos arrepentimos de haberlo hecho.

Un modo de recuperarlos para comprender algunas decisiones que tomamos en nuestras vidas y poder sanar esas emociones de culpa, es traer esos recuerdos con la escritura. Movilizar emociones para darnos la oportunidad de tomar distancia desde el pensamiento a la palabra escrita y poder ver desde otra perspectiva las causas que nos llevaron a tomarlas. Esto nos ayudará a comprender y perdonarnos y poder rehacer una parte de lo vivido para recuperarnos en esencia y vislumbrar por qué tomamos determinado camino en esa encrucijada que nos puso la vida y hoy estamos donde estamos.

Reescribirnos desde las decisiones tomadas nos va a permitir describir nuestro perfil sentimental y emocional, nos va a permitir encontrar las respuestas al por qué de nuestra irritabilidad, de nuestra impaciencia, de nuestro enojo o de nuestro bienestar.

Ser conscientes de haber acertado en la decisión de vida nos llevará a estar en paz con nosotros mismos y nos hará sonreír al mirar a nuestro alrededor valorando todo lo que hemos alcanzado.

Sentir en cambio, que erramos en la decisión tomada nos hará replantear esa falsa comodidad en la que estamos instalados y nos mantiene malhumorados, disconformes e infelices en el día a día.

Sin embargo, nunca es tarde para alcanzar lo que nos proponemos.

Si sentimos que las decisiones de vida nos llevaron al lugar equivocado, debemos tratar de traer a nuestra mente aquellas decisiones donde las emociones se transformaron en extremas y extraer la causa que nos llevó a tomarlas. De este modo se hará más visible la sucesión de hechos que se desencadenaron a partir de allí y podremos replantearnos una salida optando por otra puerta.

Para poder identificar esas decisiones, hay un ejercicio de escritura que ayuda a refrescar la memoria e intentar hallar en ese laberinto de pensamientos, esas decisiones que cambiaron nuestras vidas.

En un lugar tranquilo, donde se aseguren que no habrán interrupciones, tomen un papel y una lapicera y completen la siguiente frase pensando en el problema puntual y siendo sinceros con ustedes mismos:

Me acuerdo cuando pasó ………………………………………………………..……… que sentí tanto miedo de ……………………………………………………………………………. que resolví la situación pensando más en ……………………………………………….. que en mi.  

Cuando identifiquen ese momento, tómense unos minutos para recordar cómo se sintieron emocionalmente tras esa resolución tomada y escríbanla.

Si la emoción tiene una carga de angustia que aun hoy los hace entristecer, vuelvan a escribir la oración pero cambiando el final, donde resuelven pensando en ustedes primero. Luego traten de focalizar qué emoción los invade y escríbanla.

En ese momento podrán identificar cuál fue el camino que debieron tomar pero el miedo les ganó la pulseada. Si no están conformes con las respuestas, busquen el camino a seguir a partir del momento donde se encuentran parados hoy para poder acercarse al punto donde realmente desean estar.

Mario Benedetti dijo “El olvido está lleno de memoria”, a lo que yo agrego “solo hay que saber buscar”

Material incluido en mi libro «Solo palabras», © Copyright 2022. Todos los Derechos reservados.

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