Fragilidad

Es una condena a cadena perpetua este huir incansable por los laberintos de un cuerpo.

Huir por el cauce de un rio revuelto para nunca alcanzar su centro.  

Huir por las venas con los huesos expuestos,

despertando la lástima de todos los muertos.

Una báscula intenta el equilibro, pero el dolor tiene más peso.

Los siete monstruos se burlan de mis deseos.

Desgarran sin piedad la carne para el hambre de los cerdos

mientras intento recuperar cada uno de mis fragmentos.

Un hueco inesperado me invita a un escape sin tiempos.

Salto y después el arrepentimiento.

Arriba percibo el olfato de los sabuesos.

Rocío mi cuerpo con el veneno que me acerca el ángel más bello

y me recuesto.

Mi mente rescata la Fragilidad humana y junto a Rosa, firmo el acuerdo.

El amor y la muerte se abrazan o es solo un deseo.

Mis ojos entreabiertos libran esperanzas por hallar recortes de cielo.

Regreso a mi condena y antes del amanecer, amuro la libertad junto a mi silencio.

‘Fragilidad humana’, de Salvator Rosa (1657)

Todos los derechos reservados.  © Copyright 2022.

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