3 Ejercicios para quitar esos pensamientos que no dejas de rumiar en nuestra mente

 “He hecho algo contra el miedo. He permanecido sentado toda la noche y he escrito”

R. M. Rilke

Como todos sabemos, el miedo es una de las emociones más antiguas con las que ha lidiado el ser humano. Si bien resulta útil en situaciones donde la respuesta inmediata del cerebro al cuerpo es la de huir o permanecer en el más absoluto de los silencios cuando sentimos el peligro cerca, también es un gran anulador de logros y suele estar entre los primeros puestos boicoteando nuestros planes.

A veces queremos controlar el miedo para no pasar vergüenza frente a nuestros pares y de tanto intentar controlarlo termina por descontrolar nuestros pensamientos.

Dentro de los ejercicios que se practican en escritura terapéutica para superar los miedos están estos tres que les dejo por aquí. Cada uno de ellos tiene un tiempo de elaboración y un proceso de maduración distinto conforme nuestras experiencias de vida, por eso no vamos a apresurarnos por terminarlos, sino que vamos a concentrarnos en el proceso de cada uno.

Todos los ejercicios de escritura terapéutica deben realizarse en un lugar tranquilo, sin interrupciones, deben ser escritos a mano en un cuaderno destinado en forma específica para esta terapia con la escritura.

 Ejercicio N° 1Contra el insomnio

Este ejercicio es para ayudarte a superar los miedos que no te dejan dormir, aquellos que provocan tu insomnio y sigues sin poder resolver.

Minutos antes de ir a la cama, vas a escribir una lista de todos los temores que no permiten que concilies el sueño, intenta ponerlos en palabras o en oraciones cortas. Por ejemplo:                

  • Tengo miedo de morir mientras duermo.
  • Tengo miedo de que suban arañas a mi cuerpo.
  • Tengo miedo que haya alguien debajo de mi cama
  • Tengo miedo que un asesino ingrese por la ventana
  • Tengo miedo de perder mi trabajo

Y así sucesivamente durante un lapso de diez minutos vas a escribir todos los miedos que aparezcan en tu cabeza.

Una vez despejada la mente de los miedos vas a escribir el sueño con el cual te gustaría soñar. No importa si es una utopía, si deseas soñar con caballos alados o con una Ferrari roja, hazlo. Escribes con todos los detalles como si estuvieras contándole a alguien una vivencia, utiliza olores, colores, incluye personas que te hagan bien si lo deseas y luego te recuestas, inspiras profundo por la nariz y exhalas como un soplido fuerte por la boca, repitiéndolo tres veces. Luego vas a pensar y tratar de visualizar el sueño que escribiste y dejarte llevar por esa paz que lentamente se instalará en tu cabeza hasta conciliar el sueño.

Repite este ejercicio durante una semana. Escribe todos los miedos que se presenten en tu mente, tal y como aparezcan. Pueden no ser los mismos día tras día.

Olvídate de las reglas gramaticales, de los errores de ortografía y de la prolijidad. No queremos hacer un cuento para un concurso. Estamos sanando nuestra mente desde la palabra escrita.

Dejame tu experiencia en los comentarios.

Ejercicio N° 2Mi pensamiento = mi enemigo

A veces nos obsesionamos con un pensamiento de tal modo que logramos indigestar la mente. Como cuando comemos en exceso y nos duele el estómago. Rumiamos tanto una misma idea que nos provocamos fuertes dolores de cabeza, no toleramos siquiera mantener los ojos abiertos y mucho menos escuchar que alguien nos hable. Alteramos nuestro entorno por nuestro mal humor.

Pensar está perfecto, pensar demasiado y en forma desordenada no está nada bien. Hay pensamientos que no podemos silenciar, son como enemigos viviendo dentro nuestro, nos consumen la energía, no provocan palpitaciones, dolores en el pecho, en la boca del estómago, nos cierra el apetito y hasta manejan nuestro estado de ánimo.  

Resulta difícil encontrar una solución dentro de una mente revuelta. Es como pretender mirar el fondo de un río de aguas turbias. Por eso debemos aprender que nosotros somos los que decidimos qué pensar y de qué forma pensar. Nosotros manejamos nuestros pensamientos, no son los pensamientos quienes nos manejan.

Para esto utilizamos el siguiente ejercicio:

  • Primero identificamos el pensamiento que nos afecta día tras día
  • Luego observamos en qué momento aparece o cual es el disparador para que el pensamiento se instale como un bucle en nuestra mente.
  • Escribimos en el cuaderno lo más detalladamente posible ese pensamiento, cerramos el cuaderno y nos vamos a descansar.
  • Al día siguiente vamos a leer el pensamiento escrito en voz alta (recuerden siempre que estos ejercicios se realizan en un ambiente donde nadie los escuche ni los interrumpa) tres veces y luego respondemos a estas preguntas siempre por escrito:
  • ¿Es tan grave el problema como para modificar todo mi entorno y mi estado emocional?
  • ¿Merece que le dedique tanto tiempo?
  • Pensar en exceso el problema, ¿trajo alguna solución?

Una vez que respondimos honestamente estas preguntas, elegiremos una hora tranquila del día y dedicaremos treinta minutos para escribir el problema que nos aqueja permitiéndonos llorar, insultar si es necesario por escrito, soltar todas las emociones que nos provocan ese estado repetitivo del pensamiento volviéndonos obsesivos. Escribiremos tal y como aparecen las palabras en nuestra mente, recuerden que no interesan las reglas de la narrativa porque estamos soltando emociones que modifican nuestro accionar.

¿Por qué elegimos una hora para escribir sobre el problema? Pues porque tenemos que enseñarle a la mente que nosotros tenemos el control de nuestro pensamiento, y ya no permitimos que sea al revés. Éste pensamiento se ha convertido en el enemigo de nuestra lógica y estamos organizando las ideas para evitar el caos en el cual nos habíamos metido.

No se trata de reprimir esos pensamientos cuando aparezcan en cualquier momento del día, se trata de no escucharlos, no seguirles el juego, no permitir que se adueñen de nuestra mente. Con este ejercicio aprendemos a verlos con más calma, desde otra perspectiva. Aprendemos a tomar distancia, a controlar el momento del día en que elegimos para sentirnos más triste o preocupados, esto hace que la mente descanse, encuentre calma y pueda, de este modo, descubrir el camino de salida hacia un estado emocional más placentero.

Pensar demasiado un problema nos puede traer consecuencias desagradables en nuestro cuerpo al punto de afectar nuestra salud mental y física. Tomar los hilos del universo de nuestra mente nos ayuda a controlar ciertas patologías como la obsesión y la depresión.

Si te encuentras en un estado emocional en el cual no puedes controlar estos pensamientos, no dudes en pedir ayuda a un profesional de salud mental.

Ejercicio N° 3Transformar el pensamiento negativo

Este ejercicio complementa a los dos anteriores.

Cuando nuestra mente se obstina en tener miedo o en pensar lo mismo una y otra vez lo único que hace es revolver el fondo de nuestra mente para enturbiar el pensamiento. Como un río con sus aguas revueltas tras una tormenta, se va aclarando a medida que las nubes se disipan y el sol aparece nuevamente.

Debemos aprender a observarnos, prestarnos esa atención que nunca nos damos por falta de tiempo, y poder darnos cuenta de aquellos pensamientos relacionados con situaciones que nos dejaron estancados, en frases como:

  • ¿Por qué me pasa esto a mí?
  • Es que no logro quitármelo de la cabeza….
  • Era obvio que esto me iba a pasar.
  • Llevo más de un mes pensando lo mismo
  • Con lo bien que yo estaba…
  • Todos están en pareja y yo no
  • Nada me sale como lo planeo
  • No logro dormir tranquilo
  • No puedo hacerlo
  • Mi padre/mi madre tenía razón: soy un inútil
  • Jamás podré comprarme esa casa/ auto/ viaje, etc…
  • No me lo merezco
  • No tengo éxito en nada de lo que emprendo
  • Atraigo todo lo malo
  • Nadie va a fijarse en mi
  • Ni siquiera soy capaz de intentarlo

Una vez que logren identificar los pensamientos (que pueden o no estar en la lista de más arriba), van a escribir la misma lista reemplazando la idea negativa por una frase positiva y más descriptiva. En esta segunda opción de transformar la frase no voy a dejar ejemplos porque (como hacen mis alumnos en el taller) les da pereza pensar y suelen limitarse a copiar mi ejemplo. Piensen que la terapia con la escritura es un ejercicio que se realiza en solitario donde si escriben algo engañoso lo único que hacen es seguir engañándose a ustedes mismos. Por eso quiero y necesito que piensen realmente cual sería la frase en positivo para reemplazar esos pensamientos que lo único que hacen es introducirlos en un bucle interminable de fracasos.

Estos ejercicios son muy sanadores y de reencuentro con lo que realmente somos capaces de lograr en nuestra vida. Realizarlos de manera responsable es darnos a nosotros mismos ese empujón que muchas veces esperamos nos de alguien de afuera sin pensar que esa persona también puede estar dentro de un bucle a la espera de ser rescatada por nosotros.

Recuerden: la escritura terapéutica se realiza a mano, no en una computadora. La escritura terapéutica nos ayuda a recuperar la memoria, la concentración y a tomar el mando de nuestras emociones.

Espero leer sus experiencias en los comentarios y si tienen dudas pueden contactarme por email, colocando en el asunto “Ejercicio de escritura terapéutica”.

Cuídense mucho y los espero en la próxima entrada.

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