¿Original o copia?

Hoy quiero dejarles una reflexión que escribí luego de leer esta gran frase de Carl Jung:

“Todos nacemos originales y morimos copias”

Cuando nacemos somos auténticamente nosotros. Seres maravillosos y originales llenos de sueños e ideales por cumplir. Nos proyectamos desde el juego hacia mundos maravillosos, donde somos conquistadores y todo es posible. No quitamos la mirada de nuestra meta porque allí nos vemos plenos, felices, siendo tan grandes como nuestros sueños nos llevan a ser. Imparables. Soñadores. Fuertes.

Pero antes de salir de la niñez, nuestros familiares más cercanos comienzan a hacernos sentir la tan desagradable presión social, aquella que nos revela que para “encajar” debemos olvidar algunos de nuestros sueños, debemos poner los pies sobre la tierra. Esa presión que nos dice que no todo es posible, que ojalá lo fuera, pero no.

Y así, con frases pre-armadas y programadas en las mentes, nos repiten que no seremos nadie si nos dedicamos a soñar, a escuchar nuestra voz interior, a ser quienes realmente vinimos a ser.

Entonces dejamos de ser originales para convertirnos en copias de nosotros mismos. Pero no son copias fieles. Son copias creadas con la tinta de las necesidades que los demás desean cubrir con nosotros.  Somos el pan para alimentar un hambre ajeno.  Aprendemos a escuchar y obedecer lo que los demás quieren de nosotros. Creamos nuestra realidad en base a cubrir las necesidades de una sociedad cada vez más cruel y menos individualista. Construimos un entorno que no es real porque muchos alrededor nuestro nos quieren por la proyección que hacen de nosotros, no por lo que somos en realidad.

Hacemos las cosas para ser la pieza perfecta del rompecabezas pero aun así, algo en nosotros sabe que a pesar del esfuerzo enorme que hacemos, no logramos hacerla encajar. Entonces perdemos energía, perdemos fuerza, perdemos vitalidad. Nos sentimos tristes, vacíos y si alguien nos pregunta que nos pasa, ni siquiera sabemos qué responder. Presentimos que no somos nosotros, no somos más aquel niño o aquella niña que habia llegado tan lejos. Perdimos la originalidad de nuestra esencia y a pesar de hacer copias y copias nunca más volvimos a ser nosotros mismos.

Algunos de nosotros, algunas de nosotras despertamos a tiempo y logramos darnos cuenta que veníamos viviendo como una marioneta engendrada por la presión social y decidimos darle un giro a la vida. Cuando esto ocurre, ese entorno acomodado con nuestra copia, nos comienza a llamar locos. Nos ven como bichos raros que sólo queremos destruir nuestra vida, nuestra realidad, cuando lo único que estamos haciendo es recuperarnos, volver a reencontrarnos con nuestra originalidad. Volver a sentirnos felices, imparables.

Romper los moldes y vivir la vida como originales nos hará libres, nos permitirá sentir de nuevo cómo fluye la vida a través de una mirada, nos hará invencibles, devolviéndonos el poder que teníamos cuando éramos niños y todo era posible.

Nadie dice que será fácil. Será todo lo contrario al principio, porque estaremos rearmando nuestro lugar a pesar de todo y de todos, creyendo solo en nuestra voz interior.

Vivir la vida como un avatar robotizado que elige quedar bien con su entorno con una risa hipócrita programada a sentir vibrar la vida debajo de piel, no es felicidad verdadera. Y cuando comenzamos a retornar el camino hacia nosotros mismos, comenzaremos a escuchar frases como: “ya no sos la que yo conocí”, “sos inmaduro”, “ya no sos el mismo de antes”. Porque nos reconocen como copias. No nos aceptaron como originales y nos fueron cambiando por repetición de palabras que insistían en que el camino que nosotros tomábamos siempre era el equivocado, por eso tuvimos que mutar para poder encajar. Pero encajar en una realidad que no era nuestra. En una sociedad que insistía en que nuestros sueños eran imposibles e incluso muchos y muchas llamaron a nuestros sueños “estúpidos” y se rieron de ellos.

Despertar de ser copia no es para todos. Muchos prefieren dejar que el titiritero de turno siga moviendo los hilos porque no tienen la fortaleza necesaria para cortarlos y seguirse moviendo por voluntad propia. Pero hay otros que sin dudarlo hacen oído sordo de las palabras que repiten en su entorno, creen en su voz interior y se atreven a ser felices.

Cuando somos conscientes que debemos realizar un cambio y lo negamos pasamos a ser los únicos responsables de nuestra infelicidad.

Despertar y ser quienes realmente queremos ser es un desafío enorme si deseamos vivir la plenitud de nuestras maravillosas vidas.

Te dejo por aquí abajo cuatro preguntas para que te respondas con absoluta sinceridad, y debajo una imagen con otra de mis frases favoritas de uno de mis psicólogos favoritos:

  • ¿Alguna vez has hecho algo porque era lo que los demás esperaban de vos?
  • ¿Has dejado de hacer algo porque no era lo que los demás esperaban que hicieras?
  • ¿Qué es lo que esperas de vos mismo?
  • ¿Te gustas tal y como eres?

2 comentarios sobre “¿Original o copia?

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  1. La profundidad de tus reflexiones le hace pensar y es grato leerte. Recuerdo reflexiones alrededor de alguno de los proyectos que acompañe en ciertos días. No somos solos, somos con otros y desde otros, tenemos tres tareas esenciales, «producción» desde lo que hacemos y mejoramos, también retrocedemos, «reproducción» desde el legado cultural y los aprendizajes, también solo va esa misión con líneas torcidas, «creación» desde nuestra gran misión en varias dimensiones. La ceguera creativa genera copias y el entorno lo juzgará. Complejidades de la vida. Buen día.

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