El grito: tiranía emocional

“La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena

que a cualquier cosa sobre la que se vierte”

Mark Twain

Podría comenzar por los gritos que señalan el miedo ya que Halloween dice presente en estas fechas, esa respuesta de lucha o huida puede ser emocionante cuando se trata de un juego, de una película de terror o de un baile de brujas y calabazas. En estos casos nuestro ritmo cardíaco puede aumentar, nuestras palmas pueden comenzar a sudar y eso es un pequeño y agradable descanso de la cotidianeidad, porque estamos dentro de un contexto de diversión, pero no es este tipo de gritos del que quiero hablar aquí.

Elevar la voz

¿Quién no ha elevado la voz en algún momento de su vida? Todas las personas hemos experimentado el grito por diferentes razones, pero nadie en este mundo puede decir que nunca ha gritado. El grito es el modo de comunicación más primario que existe. Un bebé se comunica por medio del grito ya que es el único modo de hacer entender sus necesidades. Es decir que grita por supervivencia.

Un grito es a menudo una acción instintiva o refleja que puede estar asociada a una multitud de emociones. Gritamos cuando nos sorprendemos, cuando sentimos alegría, placer, miedo, tristeza y dolor. Gritamos de euforia para animar a nuestro equipo deportivo favorito, en un recital cuando toca nuestro cantante preferido e incluso durante la intimidad.

Pero… ¿Por qué la gente grita?

Existen muchas razones por las cuales una persona grita, lo importante es saber que los gritos son indicativos de problemas de inestabilidad emocional en la persona que grita y no en el destinatario, aunque la intención del que grita sea demostrar lo contrario. Aquí te cuento algunas razones por las cuales las personas gritan:

  • COMPORTAMIENTO APRENDIDO: Algunas personas se vuelven gritonas porque crecieron en un hogar donde sus padres gritaban con regularidad. Aprendieron que cuando surgen conflictos, también surgen voces. No han aprendido comportamientos de afrontamiento adecuados cuando se enfrentan a conflictos y situaciones difíciles. Gritar siempre ha sido su reacción ante situaciones en las que encuentran algún tipo de confusión.
  • PÉRDIDA DE CONTROL: Las personas que gritan exponen sus pobres habilidades para afrontar situaciones difíciles. Utilizan arrebatos emocionales para controlar aquello que no pueden. Son personas que no toleran perder el control de la situación y cuando se sienten abrumadas, confundidas utilizan el grito para imponer un orden que no se sostiene con el tiempo. Son meros manipuladores que no saben ceder en el momento adecuado. Deben aprender a regular sus emociones ya que los arrebatos emocionales no son saludables ni para ellos ni para sus destinatarios.
  • IGNORANCIA O MEDIOCRIDAD: Muchas personas elevan la voz hasta llegar al grito para imponer una idea que no pueden fundamentar. Utilizan el grito para silenciar su entorno y, erróneamente creen que su opinión es la única válida. Son personas que no toleran perder, pero no se instruyen lo necesario para que su opinión sea certera.
  • TENDENCIAS AGRESIVAS: Algunas personas gritan porque son individuos agresivos. Las peleas físicas por lo general comienzan con el intercambio de voces elevadas y gritos. Es importante evitar reaccionar de manera violenta ante alguien que grita agresivamente, porque es como echar leña al fuego de su ira. En la mayoría de los casos es difícil entablar conversaciones sanas con este tipo de personas.
  • INDIFERENCIA: Algunas personas levantan la voz y gritan de rabia porque sienten que la otra persona no las está escuchando. Este suele ser el caso de los gritos durante la crianza. Los padres sienten que sus hijos no escuchan, así que, en lugar de repetirles pacientemente, les gritan. El problema es que esto asusta a los niños de un modo más profundo. Para ellos no es un simple sobresalto. Ese grito queda impreso en su interior de un modo tan dañino cono un abuso físico. Muchas investigaciones han demostrado los efectos nocivos de los gritos durante la infancia.

Aprender a tratar con gritones

La peor reacción posible ante un gritón es imitar su comportamiento. Las cosas no van a salir bien si le gritas a alguien que te está gritando. La situación se intensifica y se torna cada vez más agresiva. Ante un gritador debes evitar la provocación, desafiar lo que está diciendo, actuar a la defensiva y criticar a la persona durante la confrontación.

Consejos que pueden mejorar la relación con un gritón:

1. Mantener la calma, incluso si estás hirviendo por dentro. No vale la pena alimentar sus gritos, ya que la situación empeorará y las cosas no se resolverán. Sé parte de la solución y no del problema manteniendo la calma y utilizando un tono de voz tranquilo.

2. Dar un paso atrás mentalmente para evaluar la situación antes de tomar cualquier acción. Esto te permitirá determinar si vale la pena esperar a que termine el grito o abandonar directamente la situación.

3. Abordar los gritos con tranquilidad. En la mayoría de los casos, cuando alguien te grita, se evocan emociones y sientes la necesidad de reaccionar del mismo modo. Reaccionar con gritos, críticas u otras respuestas negativas intensificará la situación y no obtendrás nada positivo. Hay que hacer todo lo que esté a tu alcance para controlar tus pensamientos y sentimientos. Solo asi podrás enfrentar el problema real, que son sus gritos. Hacerle saber a la persona, con calma y educadamente, que no aceptas su mal trato, será más positivo para recuperar un momento de pensamiento lógico y tratar de encontrar una solución.  

4. Descanso para pensar. Luego de una vivencia tan agobiante como son los gritos, es saludable pedir un momento para relajar la tensión nerviosa. Es posible que también el gritador/a necesite tiempo para calmarse, ya que sus gritos han hecho que su adrenalina se eleve por las nubes y no sabe cuánto tiempo más podrá contenerlo todo. El tiempo es necesario y saludable para procesar una situación agresiva y poder obtener una respuesta positiva para nosotros mismo.

Gritar no es saludable para las relaciones y sus resultados no son positivos a largo plazo. Una persona puede acceder a un grito en el momento para que otra persona deje de gritar, pero una vez que las cosas vuelven a la normalidad, se confirma que no ha cambiado su forma de pensar, por lo tanto, las cosas se repiten una y otra vez. Gritar daña las relaciones. No es una forma constructiva de lidiar con una situación difícil, sin embargo, todas las personas se dedican a gritar. Algunos más que otros.

Cuando alguien te grita constantemente en la vida, está mostrando una tiranía emocional sobre ti. Su objetivo es ganar ventaja en la situación y los gritos son su medio para controlarte. Es una forma de intimidación. Los gritos pueden funcionar temporalmente. Sostenerlos a largo plazo dentro de una relación no arroja resultados positivos ya que es una forma de intimidar al otro para que haga lo que el que grita quiere que haga.

Gritar no es saludable para ninguna relación, de hecho rompe la comunicación sana y la cercanía afectiva de las partes.

4 comentarios sobre “El grito: tiranía emocional

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    1. Esa ultima oración es, casi con seguridad, algo que muchos de nosotros hemos vivido. No se puede obtener nada positivo en el grito controlador, el grito agresivo, el grito desde la mediocridad. Tan diferente al grito de la alegría, del conseguir un objetivo o el grito alentador, Gracias por leer.

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